Pasaje de la historia: El accidente de Chernóbil
15 04 2008
El accidente de Chernóbil ha sido el accidente nuclear más grave de la Historia, siendo el único que ha alcanzado la categoría de nivel 7 (el más alto) en la escala INES.
El equipo que operaba en la central el sábado 26 de abril de 1986 se propuso realizar una prueba con la intención de aumentar la seguridad del reactor. Para ello deberían averiguar durante cuánto tiempo continuaría generando energía eléctrica la turbina de vapor una vez cortada la afluencia de vapor. Las bombas refrigerantes de emergencia, en caso de avería, requerían de un mínimo de potencia para ponerse en marcha y los técnicos de la planta desconocían si, una vez cortada la afluencia de vapor, la inercia de la turbina podía mantener las bombas funcionando.
En medio del experimento de produjo una súbita elevación de la potencia del reactor que provoco fragmentación del combustible, una generación masiva de vapor y la reacción del agua de refrigeración con el zircoino de las vainas de combustible, produciendo un gas muy inflamable: el hidrógeno. Los gases formados rompieron por presión las estructuras tanto interiores como exteriores del reactor y propiciaron una fuga de hidrógeno que dos o tres segundos después provocó una tremenda explosión al reaccionar con el oxígeno. Los sistemas de contención y el techo del reactor saltaron en pedazos.
Minutos después del accidente, todos los bomberos militares asignados a la central ya estaban en camino. Las llamas afectaban a varios pisos del reactor 4 y se acercaban peligrosamente al edificio donde se encontraba el reactor 3. Los operadores de planta pusieron los otros tres reactores en refrigeración de emergencia.
Se inició así una lucha heroica que había de prolongarse durante tres o cuatro días para apagar el incendio y evitar que el fuego se propagara hasta el reactor 3. Según comento después Pravda “La lucha contra el incendio resultó titánica. Los bomberos se hundieron con las botas en el asfalto de la central, que se había vuelto una masa movediza. Algunos permanecieron durante horas sobre el techo del reactor número tres. Sometidos al calor, al humo asfixiante y a las altas dosis radiactivas aguantaron más allá del heroísmo e impidieron que la tragedia adquiriera proporciones mucho mayores. Su valor va a costarles la vida a los aguerridos bomberos”. No hay nada de exagerado en este relato. Como todo el mundo ha reconocido después, el arrojo de los bomberos y algunos técnicos de la central nuclear en los primeros días que siguieron al accidente impidió que la tragedia fuera mucho mayor. Ellos fueron la gran mayoría de los algo más de 300 afectados agudos por la radiactividad, 32 murieron antes de finalizar 1986. Los “luchadores” de Chernóbil demostraron el mismo valor sin límites, suicida, que sus antecesores habían tenido en la lucha contra Hitler en los mismo pantanos de Ucrania en 1941. El mundo entero tiene con ellos una deuda de gratitud.
El primer acercamiento en helicóptero evidenció la magnitud de lo ocurrido. El el núcleo, expuesto a la atmósfera, el grafito del mismo ardía al rojo vivo, mientras el material del combustible y otros metales se habían convertido en una masa líquida incandescente. La temperatura alcanzaba los 2.500 ºC y en un efecto chimenea, impulsaba el humo radiactivo a una altura considerable.
Al mismo tiempo, los responsables de la región comenzaron a preparar la evacuación de la ciudad de Prípiat y de un radio de 10 km alrededor de la planta. Esta primer evacuación comenzó al día siguiente de forma masiva y se concluyó 36 horas después. La evacuación de Chernóbil y de un radio de 36 km no se llevó a cabo hasta pasados seis días del accidente. Para entonces ya había más de 1.000 afectados por lesiones agudas producidas por la radiación.
Las evidencias iniciales de que un grave escape de material radiactivo había ocurrido en Chernóbil no vino de las autoridades soviéticas sino de Suecia, donde el 27 de abril se encontraron partículas radiactivas en las ropas de los trabajadores de la central nuclear de Forsmark (a unos 1.100 km de la central de Chernóbil). La noche del lunes 28 de abril, durante la emisión del programa de noticias Vremya, el presentador leyó un escueto comunicado: “Ha ocurrido un accidente en la central de energía de Chernóbil y uno de los reactores resultó dañado. Están tomándose medidas para eliminar las consecuencias del accidente. Se está asistiendo a las personas afectadas. Se ha designado una comisión de gobierno”.
Pero ante la evidencia, el 14 de mayo el secretario general Mijaíl Gorbachov decidió leer un extenso y tardío, pero sincero, informe en el que reconocía la magnitud de la terrible tragedia.
La explosión provocó la mayor catástrofe en la historia de la explotación civil de la energía nuclear. 31 personas murieron en el momento del accidente, alrededor de 135.000 personas tuvieron que ser evacuadas inmediatamente de los 155.000 km² afectados, permaneciendo extensas áreas deshabitadas durante muchos años al realizarse la relocalización posteriormente de otras 215.000 personas. La radiación se extendió a la mayor parte de Europa, permaneciendo los índices de radiactividad en niveles peligrosos durante varios días. Se estima que se liberó unas 500 veces la radiación de la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945.
Inmediatamente después del accidente, la mayor preocupación se centró en el yodo radiactivo, con un periodo de semidesintegración de ocho días. Hoy en día las preocupaciones se centran en la contaminación del suelo con estroncio-90 y cesio-137, con periodos de semidesintegración de unos 30 años. Los niveles más altos de cesio-137 se encuentran en las capas superficiales del suelo, donde son absorbidos por plantas, insectos y hongos, entrando en la cadena alimentaria.
En abril de 1986 varios paises europeos (con la exclusión de Francia) impusieron restricciones a los alimentos en relación con el accidente, particularmente a las setas comestibles y a la leche. 22 años después las restricciones siguen siendo aplicadas en la producción, transporte y consumo de comida contaminada por la radiación, especialmente por cesio-137, para impedir su entrada a la cadena alimentaria.
Después del desastre, un área de 4 kilómetros cuadrados de pinos en las cercanías del reactor adquirieron un color marrón dorado y murieron, adquiriendo el nombre de “Bosque Rojo”. Algunos animales en las zonas más afectadas murieron o dejaron de reproducirse. Embriones de ratones simplemente se disolvieron, mientras que una manada de caballos abandonada en una isla a 6 km de la central nuclear se extinguió al desintegrase sus glándulas tiroides.
Ucrania era en 1986 tan dependiente de la electricidad generada por la central de Chernóbil que la Unión Soviética tomó la decisión de continuar produciendo energía electrica con los reacotres no accidentados. Esta decisión se mantuvo después de que Ucrania obtuviese la independencia. Eso sí, las autoridades tomaron varias medidas para modernizar la central y mejorar la seguridad.
El último reactor en funcionamiento fue apagado el 15 de diciembre de 2000, en una ceremonia en la que el presidente ucraniano Leonid Kuchma dio la orden directamente por videoconferencia.
Con el paso del tiempo, el sarcófago construido en torno al reactor 4 justo después del accidente se ha ido degradando por el efecto de la radiación, el calor y la corrosión generada por los materiales contenidos, hasta el punto de existir un grave riesgo de colapso de la estructura. El costo de construir una protección permanente que reduzca el riesgo de contaminación cumpliendo todas las normas de contención de seguridad fue calculado en 1998 en 768 millones de euros. Ucrania, incapaz de obtener esa financiación en el escaso tiempo disponible, solicitó ayuda internacional. En 2004 los donantes habían depositado más de 700 millones de euros para su construcción y desde 2005 se llevaron a cabo los trabajos preparativos para la construcción de un sarcófago nuevo, cuya construcción empezó finalmente el 23 de septiembre de 2007 y cuya finalización está prevista para principios del año 2012.
Chernóbil hoy.
22 años después del terrible accidente las ciudades de Prípiat, ciudad que se fundó para alojar a los trabajadores de la central nuclear, y Chernóbil son autenticas ciudades fantasma. Solamente se puede ver a investigadores, científicos y fuerzas de seguridad que custodian la zona de exclusión. Incluso se organizan visitas guiadas a la zona puesto que se ha convertido en una especie de museo de la era soviética.
La ciudad de Prípiat quedó totalmente suspendida, una muestra de ello es que se encuentran símbolos comunistas en los panoramas; en la casa de voto, todavía permanecen las urnas y los carteles que se deberían de haber mostrado el 1 de mayo de 1986. Sobre el edificio del gobierno, aún están los escudos de la URSS y de la República Socialista Soviética de Ucrania; e incluso partes del himno de la URSS escritas en un edificio.





Chernóbil, más alejada de la central nuclear, en cambio si ha sido renovada y , aunque en su mayor parte esta abandona, actualmente aloja aproximadamente a unas 2.000 personas, menos de un 3% de la población que había antes del accidente.
Nadie se atreve a presagiar cuanto tiempo tendrá que pasar para que desaparezca la radiación de la zona de Chernóbil, aunque muchos científicos hablan de cientos de años.
Monumento a los bomberos de Chernóbil:

Vía | Wikipedia | Ecologistas en Acción
Fotografías | Science



Increible reportaje que hace recordar algunas de las tonterias y errores de la humanidad. Felicidades!!
Hola Ichiban,
Desgraciadamente me quedan muchos reportajes por hacer sobre las tonterías y errores que ha cometido la humanidad.
Me alegro mucho de que te haya gustado.
Un saludo,
Te lo has currado tio !
Buenísimo. Yo tenía 16 años cuando todo esto pasó y lo recuerdo de una forma vaga. Leyendo tu relato queda claro la gravedad que alcanzó y lo que nos queda aún para dejar de sufrir sus consecuencias.
[...] Paraje de la historia: El accidente de Chernobil (291) [...]
a mi me parece una mierda total.pedaso de pajerosss!!
jaajajajajajajajajaja
jajajajajajajajajajaja